El cabello siendo un anejo cutáneo importante no deja de ser pensándolo seriamente una parte bastante superficial de nuestro cuerpo; ello se evidencia cuando grandes y conocidos deportistas de la actualidad se afeitan la cabeza de forma regular y periódica.
Sin embargo el cabello es un elemento esencial en nuestro aspecto personal y de hecho se utiliza el peinado desde la antigüedad como adorno o incluso demostración de nuestra personalidad.
En esta época del año un número elevado de consultas al dermatólogo se deben a la “caída de cabello”; se atribuye al otoño como coincidencia natural con la pérdida de la hoja de los árboles o al estrés post vacacional, nada de ello es cierto pese a estar basado en creencias populares.
La caída del cabello incluso siendo cierta, es la mayoría de las veces subjetiva y el paciente le concede mayor importancia que la que puede tener médicamente.
La caída otoñal se debe a veces a microtraumatismos recibidos a lo largo del verano, con baños frecuentes, enjabonados y aclarados excesivos, exposición solar intensa, etc., que sin los cuidados de un producto reparador debilitan el cabello y facilitan cierto aumento de caída sin ninguna enfermedad ni del cabello ni de la piel.
Sin embargo es realmente aconsejable la visita al dermatólogo, especialista médico adecuado para entender cualquier proceso que puede afectar al cabello, no solo a su propia estructura, sino a la posibilidad de una pérdida real de cabello como manifestación de una enfermedad cutánea o incluso general.
La revisión del cuero cabelludo, una historia médica adecuada y posiblemente la indicación de los análisis pertinentes pueden orientar perfectamente al especialista a como corregir la pérdida temporal de cabello.
Hablaremos de algunas causas importantes en futuros escritos.