En un artículo anterior comentábamos la capacidad de ciertas sustancias o productos de agredir a la piel de forma irritante.
También se produce la posibilidad de que ciertas sustancias puedan penetrar la piel y originar en el hombre un mecanismo de defensa inmunológico que se traduce en una reacción eczematosa; esto es una alergia por contacto con manifestación de eczema.
Así como el eczema por irritantes puede evitarse y recuperarse, el eczema alérgico además de tratarlo para curarlo precisará de un diagnóstico en relación al desencadenante pues la única manera de evitar nuevos brotes será evitar los contacto con la sustancia desencadenante.
En el ambiente hay varios productos y sustancias comunes capaces de desencadenar alergia por contacto en algunas personas susceptibles, pues no todo el mundo reaccionará sensibilizante.
Las sustancias alérgicas más comunes son el níquel, presente en metales y especialmente en bisutería, que induce el eczema de las orejas o en zonas de contacto como el abdomen donde contactan las hebillas del cinturón.
También entre los cosméticos los tintes de cabello y algunos perfumes pueden dar alergia.
En el mundo laboral, el cemento, los aceites de corte (taladrinas) o ciertas pinturas y plásticos pueden producir problemas de eczema de contacto.
También algunas medicaciones tópicas son capaces de sensibilizar.
Solo el experto y en este caso el dermatólogo especializado será capaz de llegar al diagnóstico y ayudar al paciente a evitar los contactos desencadenantes del problema.