Verrugas y callos.

Las verrugas plantares son pequeñas lesiones duras, rugosas, aplanadas por la presión del cuerpo sobre la planta del pie empujándolas hacia adentro. Pueden ser únicas o múltiples y se localizan en cualquier parte de la planta del pie. Sobre su superficie rugosa se observan unos puntitos que corresponden a vasos sanguíneos muy pequeños. En general las verrugas son del mismo color de la piel o un poco más oscuras. Estas verrugas como las de las manos son producidas por un virus que se localiza en la parte superficial de la piel y recibe el nombre de virus del papiloma humano (HPV).

El contagio es muy frecuente.

Muchas veces las verrugas plantares pueden ser confundidas por “callos.”

Las diferencias que radican entre ambos son numerosas. Los callos no son de origen viral y surgen por el frote constante o el exceso de peso sobre un área de la planta del pie “por mal apoyo plantar”. Presentan una superficie lisa gruesa, dura, no se observan los típicos puntitos de las verrugas. Y duelen a la compresión vertical mientras que las verrugas duelen generalmente a la presión lateral.

Los pacientes consultan cuando sienten dolor, en el caso de las verrugas plantares refieren la sensación de tener una astilla clavada y los pacientes con callos tienen dificultad para calzarse por el dolor al roce de los zapatos o bien por un problema estético cuando llega el  verano.

En el caso de las verrugas recordemos que pueden desaparecer en un lapso de 6 meses o más en forma espontánea. El tratamiento no debe ser agresivo porque deja limitada la movilidad del paciente. Lo ideal es la aplicación de un ácido especial acompañado de lo que los médicos llamados curetaje, que significa raspar la superficie de la verruga hasta la máxima profundidad sin lastimar para facilitar la penetración del ácido y así ir sacándola; la crioterapia y el láser también son buenas opciones terapéuticas. En el caso de los callos primero se debe solicitar una interconsulta con traumatología para corregir el mal apoyo plantar que genera la callosidad y luego la aplicación de sustancias queratoliticas  combinado con el curetaje que irán ablandando la superficie dura de estos. Ante cualquier duda consulte a su dermatólogo  para una correcta orientación terapéutica.