Bronceado responsable es un concepto de seguridad ante la exposición solar y repercute en unos pasos fáciles y razonables preventivos para cuidar nuestra piel ante la radiación ultravioleta. No hay que olvidar que el broncearse solo es una manifestación del mecanismo de defensa de la piel ante la agresión sobre sus células por la luz ultravioleta.

Algunos estudios sugieren que la radiación ultravioleta produce endorfinas cutáneas lo que podría explicar el hecho de la “adicción” que produce en algunas personas el tomar el sol.

La obsesión por estar moreno y broncearse en exceso es tal que algunas personas tienen características similares a la de los pacientes con diversos comportamientos adictivos. Como en muchos aspectos de la vida, la moderación es la clave para disfrutar de la exposición al sol.

La exposición moderada al sol es la forma más sencilla para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos que tiene la exposición excesiva al sol.

Es indudable el papel positivo de la luz solar, la cual puede inhibir el desarrollo y progresión de enfermedades de los huesos, músculos y piel, así como de diferentes canceres como pueden ser los de ovario, próstata, mama, colon y el linfoma no-Hodgkin. También es útil para prevenir ciertas enfermedades autoimmunes, particularmente la esclerosis múltiple. Estos efectos positivos se deben, en parte, al aumento de la síntesis de vitamina D, la cual es importante para el metabolismo óseo y también es capaz de regular la diferenciación, la apoptosis, la invasión tumoral y la angiogénesis.

FOTOTIPOS CUTÁNEOS

La quemadura es el enemigo asociado con un daño cutáneo permanente tanto de la epidermis, con especial atención al daño celular que sufren los queratinocitos, los cuales liberan mediadores que inducen la inflamación y el edema que se traduce en la clínica de rojez y tirantez de la piel, como a la alteración del colágeno dérmico.

Antes de exponernos al sol debemos de tener muy claro que tipo de piel tenemos.  Nuestra piel se quema después de estar una hora jugando al fútbol una hora con el sol de la tarde? O bien, tus amigos te consideran afortunado porque puedes estar durante horas tumbado en la playa sin miedo a que te quemes?

Hay 6 tipos diferentes de piel y cada uno reacciona diferente a la exposición solar, estos fototipos fueron descritos por un prestigioso dermatólogo norteamericano, el Dr. T. Fitzpatrick. Estos fototipos se correlacionan con la tendencia que presenta un individuo para quemarse o broncearse después de estar expuesto a la radiación solar al medio día durante 45 minutos.

Fototipo I Individuos que presentan intensas quemaduras solares, prácticamente no se pigmentan nunca y se descaman de forma ostensible. Individuos de piel muy clara, ojos azules, con pecas en la piel. Su piel, habitualmente no expuesta al sol, es blanco-lechosa. Ultra protección
Fototipo II Individuos que se queman fácil e intensamente, pigmentan ligeramente y descaman de forma notoria. Individuos de piel clara, pelo rubio o pelirrojos, ojos azules y pecas, cuya piel, no expuesta habitualmente al sol, es blanca Ultra – Máxima
Fototipo III Individuos que se queman moderadamente y se pigmentan. Razas caucásicas (europeas), piel blanca no expuesta habitualmente al sol. Máxima – Extra
Fototipo IV Individuos que se queman moderada o mínimamente, se pigmentan con bastante facilidad y de forma inmediata al ponerse al sol. Individuos de piel blanca o ligeramente amarronada, pelo y ojos oscuros (razas mediterráneas, mongólicas, orientales). Piel habitualmente morena o algo amarronada. Extra – Moderada
Fototipo V Individuos que se queman raras veces y se pigmentan con facilidad e intensidad; siempre presentan reacción de pigmentación inmediata. Individuos de piel amarronada (indios y hispanos). Moderada – Mínima
Fototipo VI No se queman nunca y se pigmentan intensamente. Siempre presentan reacción de pigmentación inmediata. Razas negras. Mínima – No

En España, según un estudio realizado en la Universidad de Salamanca entre los estudiantes de medicina, predominan los fototipos III (57,8 %) y II (21,4%) siendo menores el IV (18,1%) y el I (2,4%).

RIESGOS DE LA EXPOSICIÓN SOLAR “IRRESPONSABLE”

La irradiación solar se acumula en nuestras células, el ADN humano posee «memoria» y no olvida las horas de sol a la que nos hemos sometido desde la infancia por lo que el problema de salud puede surgir en la edad adulta. La alteración del ADN y la clonación de las células alteradas puede dar lugar a tumores fotoinducidos tanto benignos como malignos.

En la consulta dermatológica cuando a un paciente mayor se le explica que el cáncer cutáneo que presenta está en gran medida relacionado con el sol (los cánceres de piel actuales el 80% está relacionado con la exposición solar), es habitual oír la frase “si yo ahora no tomo nada el sol, nunca voy a la playa”.

Estas personas no entienden por una parte que al sol no solo se está expuesto cuando uno se tumba en la playa, sino que el sol nos da por la calle también, además la exposición solar es acumulativa y cuenta mucho el hecho de haber estado expuesto en exceso cuando se era más joven. Para que nos hagamos una idea el hecho de haber estado al sol durante más de 100000 horas durante nuestra vida multiplica de manera exponencial el riesgo de tener un carcinoma escamoso de piel por 9.

Es importante destacar que las quemaduras solares que se producen en la infancia  y adolescencia están asociadas con un riesgo aumentado de padecer melanoma, el tumor maligno de piel más peligroso. Se deberían potenciar las campañas educativas en los centros de estudios para concienciar a los niños de que hay que utilizar fotoprotectores antes de la exposición al sol para prevenir las quemaduras solares y producir un cambio de comportamiento en este grupo de edad.

RIESGOS DE LA EXPOSICIÓN A MÁQUINAS UVA

A pesar de los efectos adversos de la exposición excesiva a los rayos ultravioletas, el negocio de las cabinas de rayos UVA está en alza. Ha sido una de las industrias que han crecido más en los Estados Unidos con unas ventas de cabinas de bronceado que superan los 5 billones de dólares en el año 2002, 5 veces más que 5 años atrás.

Las exposiciones a UVA repetidas, como hemos dicho anteriormente, promueven la aparición de un envejecimiento cutáneo prematuro, además es un cofactor en el desarrollo de cáncer cutáneo.

Sin embargo, en circunstancias especiales tomar unas 5-6 sesiones con control  para broncearse ligeramente sería menos malo que quemarse en la playa, aunque hay que destacar que el bronceado de UVA no protege contra la quemadura solar.

CONSEJOS ANTE LA EXPOSICIÓN SOLAR

En suma, es fundamental no exponerse al sol sin utilizar un factor de protección 15 o 20 aun cuando algunos apuestan por elevarlo incluso hasta el 35. No obstante, hay que recordar que el fotoprotector sirve únicamente para prevenir  el daño de la exposición al sol y  permitir una mayor exposición con menor riesgo de quemadura.

La crema ha de aplicarse con generosidad media hora antes, teniendo la piel seca y extendiéndola por todo el cuerpo con especial atención a zonas como el empeine, las orejas o las calvas que suelen ser las que primero se queman. Siendo recomendable reaplicarla cada dos horas. Y si piensa que eso es un engorro tal vez le estimule saber que el uso de protectores solares con factor superior a 15 reduce el riesgo de cáncer cutáneo en un 78%.

Pero, sobre todo, es importante evitar la exposición durante las horas centrales del día (de 12 a 16 horas) y controlar el tiempo que permanece bajo el sol. En absoluto es recomendable comenzar con exposiciones de más de 10 minutos el primer día aunque luego vaya aumentándolas progresivamente hasta un máximo de dos horas.

El uso de ropa adecuada para una exposición solar segura probablemente se constituirá como protagonista de las campañas venideras del siglo XXI. La ropa constituye una buena protección frente al sol y se mide en unidades UPF. Se han realizado múltiples estudios para analizar cuál es la más adecuada, dependiendo la eficacia de su porosidad, peso, espesor y color.

La de mayor índice de protección solar (UPF) es la vaquera de los Lewis 501, con 100 UPF; las camisetas de algodón protegen 15 UPF (menos que una crema antisolar 15 SPF), y si están húmedas o mojadas aun menos; y por último, las medias de lycra, sólo un 2 UPF.

Los párpados no son suficiente protección del ojo para los rayos ultravioletas por eso si se está tomando el sol es recomendable llevar gafas de sol con poder de filtrado homologado ante el UVA, ya que la luz solar puede dañar los ojos en forma de cataratas, quemaduras retinianas e incluso ceguera nocturna y favorece la aparición de la maculopatía senil.

Si se está tomando alguna medicación hay que consultar al médico si puede ser fotosensibilizante, es decir, si puede hacer que nos quememos más fácilmente que en condiciones normales. Puede ser el caso de algunos antibióticos (tetraciclinas, quinolonas), diuréticos (tiazidas), antinflamatorios locales (ketoprofeno), antidepresivos o antisépticos.

Tras una jornada de playa es recomendable cuidar nuestra piel de manera especial. Comenzando por una ducha de agua tibia o fría que apague la sed de la piel para aplicar después una capa generosa de crema hidratante o after-sun, rica en sustancias calmantes y refrescantes.

Luego, si se nota la piel aún seca o estirada se puede aplicar  tras la ducha, con la piel todavía mojada, una capa de aceite corporal; y si han salido rojeces y la piel tira o escuece, productos con aloe vera ya que poseen propiedades calmantes. En cualquier caso, ante una quemadura solar es aconsejable acudir al dermatólogo que conseguirá una resolución del proceso mucho más rápida.

NIÑOS: CUIDADOS ESPECIALES

Los niños deben ser especialmente cuidadosos con el sol cuando están al aire libre, su piel aun no está del todo desarrollada y es más vulnerable a las quemaduras solares. Diversos estudios demuestran que la mayoría del daño solar de la piel ocurre por debajo de los 18 años.

Con los niños las medidas preventivas deben ser aún más rigurosas. Según algunos pediatras entre un 2 y un 5% de los lactantes que toman el sol en la playa durante el verano sufre quemaduras de segundo grado que pueden ir acompañadas de fiebre, náuseas, eritema generalizado e insomnio.

Es importante asimismo que los niños menores de seis meses no tomen el sol de forma directa y, en caso de ir a la playa, permanezcan poco tiempo y protegidos en todo momento por una crema de alta protección, sombrero, bajo una sombrilla y con la cabeza humedecida (pero no por agua de mar).

Respecto a los niños mayores de seis meses, los niños con fototipos I y II, que sean rubios o muy blancos deben protegerse más siendo recomendable un factor de protección de al menos 30, cubrirse la cabeza con un sombrero de alas y no ponerse demasiado cerca de las olas porque el reflejo del sol aumenta la posibilidad de insolación. Como regla general, hasta los tres años, período hasta que la piel es más sensible- todos los niños deberán ir protegidos con gorros, camisetas y gafas de sol además de darles abundante agua para que no se deshidraten.

Por supuesto, el uso abundante de agua se hace extensivo a la población adulta. Exponernos a los rayos solares aumenta el sudor con la consiguiente pérdida de líquido y sales minerales. No debe esperarse a tener sed para beber cuando se está expuesto al sol ya que eso será signo de que uno se está comenzando a deshidratar.

ALIMENTOS QUE FAVORECEN UN BRONCEADO SEGURO

Conseguir un bronceado seguro no sólo depende de las cremas protectoras. La alimentación también puede convertirse en un aliado frente al sol y una dieta adecuada puede aumentar los efectos de los productos cosméticos.

Los rayos solares generan radicales libres que oxidan la piel y la envejecen prematuramente. Por ese motivo los alimentos ricos en antioxidantes naturales deben primar en la dieta durante los meses de calor.

Y esos los encontraremos en frutas y verduras, especialmente en los productos ricos en betacarotenos, sustancias precursoras de la vitamina. A cuyo efecto antioxidante neutraliza los radicales libres causados por la exposición al sol. Los betacarotenos se encuentran principalmente en las zanahorias, los tomates, los albaricoques, la calabaza, el mango y las verduras de hoja verde como la lechuga o las espinacas. También el maíz, el brócoli, la yema de huevo y el kiwi contienen alfacoroteno. Por lo general, los productos con más color tienen también mayor riqueza de antioxidantes.

Algunos alimentos no sólo protegen sino que también pueden ayudarnos a reparar los daños producidos por el sol. En este grupo están pescados como el salmón, la caballa, el atún o la sardina que contienen ácidos grasos que reparan los daños en las membranas celulares. Asimismo, los efectos de la oxidación pueden compensarse con el selenio presente en carnes, huevos y cereales así como en el zinc que contienen algunos alimentos como las ostras. El aceite de borraja y el té también poseen igualmente un gran poder antioxidante.

Y si necesita una protección extra es posible añadir a la dieta algún suplemento  vitamínico que contenga vitaminas C y E o bien substancias que potencian la fotoprotección interna como puede ser el Polypodium leucotomos, que aumenta el grado de protección solar a la vez que corrige la inmunodepresión producida por la UVB.

EMBARAZO Y EXPOSICIÓN SOLAR

Durante el embarazo o durante los periodos de cambios hormonales (como la menopausia) la piel es especialmente sensible frente al sol. En estas situaciones se aconseja evitar las exposiciones solares ya que podrían provocar manchas de pigmentación, especialmente en la cara,  que pueden tardar varios años en desaparecer.

Como norma general se aconseja que las mujeres embarazadas utilicen productos con elevado factor de protección solar (50 ó 60) y renueven la aplicación del producto cada hora.

BRONCEADO SIN SOL

También existe la posibilidad de broncearse sin necesidad de exponer la piel al sol, esto se consigue mediante la aplicación de cremas  o mediante pulverizaciones de todo el cuerpo en centros especializados con un producto llamado dihidroxiacetona. La dihidroxiacetona es un  derivado incoloro de la caña de azúcar 100% natural, que al entrar en contacto con las proteínas cutáneas produce una reacción que oscurece la superficie de la piel sin necesidad de que se active el mecanismo de bronceado normal.

El bronceado comienza a verse desde el momento mismo de la aplicación y continúa subiendo de tono durante 24 horas. La duración del bronceado oscila entre los 7 y 9 días en función de cada persona y desaparece progresivamente de forma natural. En resumen, el bronceado artificial obtenido es el resultado de la reacción del azúcar con la queratina de la piel. La DHA no es un tinte o un pigmento, por lo que el bronceado final no deja una tonalidad amarillenta o anaranjada.

Puesto que el color producido por la DHA no es debido a la absorción, no puede ser eliminado por el lavado, pero se va perdiendo la intensidad de forma gradual con la natural descamación del extracto córneo de la piel, de forma completa al cabo de 10 o 12 días.

Las diferentes constituciones de la piel explican el hecho de la diferencia de color y de que aproximadamente un 1% de personas no reaccionan con la DHA con la misma intensidad que el resto. Asimismo, la DHA y los productos que la contienen no son tóxicos ni alérgicos por contacto porque permanece en la capa más superficial de la piel coloreando los aminoácidos (capa córnea).

Hay que recordar que la dihidroxiacetona no es un factor de protección solar y que ante una exposición al sol deberemos protejernos igualmente con un fotoprotector aunque la piel este bronceada.

CONCLUSIONES

Como conclusión, aunque el mensaje “el exceso de sol puede producir cáncer” parece que hoy ha llegado claramente a la sociedad, la práctica diaria demuestra que todavía no ha calado el de “use siempre cremas fotoprotectoras”. En un reciente trabajo europeo se ha constatado que el 40,8% de los bañistas no usaban fotoprotector, y si lo hacían, el 41% lo usaba una sola vez durante toda la jornada de playa. Las mujeres y los niños lo utilizaban más que los varones adultos o trabajadores al aire libre.

Por otro lado, una idea errónea muy extendida es que la pigmentación producida por cremas autobronceadoras puede proteger del sol; éstas sólo lo hacen con factor 3-4 durante las primeras dos horas después de su aplicación.

Así pues, hay que nuevamente propugnar una exposición solar responsable siempre acompañada de una crema protectora solar, incluso aunque la piel esté bronceada. Es importante cambiar la cultura solar de nuestro país, porque el sol que recibimos mientras paseamos es más que suficiente para que el organismo sintetice la vitamina D y se promuevan los efectos beneficiosos del sol comentados anteriormente, siendo así, las largas exposiciones no tienen mayor sentido que cumplir los requisitos de una moda que muchas veces prima más la imagen que la salud.

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