Las orugas procesionarias u oruga de los pinos salen de sus nidos (bolas como de algodón blanco) de los pinos en marzo o abril. El contacto de la piel de sus “pelos” blancos es capaz de producir una respuesta de reacción inflamatoria no sólo en la piel sino también en los ojos e incluso respiratoria.

A casi nadie se le ocurre tocar esas orugas peludas pero cuando mueren y se secan sus “pelos” o espículas se liberan y quedan mezcladas con la pinaza o incluso en zonas muy afectadas pueden desplazarse con el viento y contactar con la piel, especialmente en los pliegues ligeramente húmedos y entonces pueden medio incrustarse (son muy finos) y producir una respuesta irritable e inflamatoria.

Esta situación es frecuente especialmente en niños jugando con pinaza con una reacción intensa en manos y cara especialmente en párpados.

Deben tratarse adecuadamente pues la intensidad del picor y el rascado o frotamiento empeoran  el proceso.

Deberá la erupción tratarse adecuadamente con corticoides tópicos suaves y antihistamínicos orales, pero una visita urgente al dermatólogo, además de aseverar el diagnostico aconsejará la mejor manera de aliviar las molestias y evitar problemas más persistentes.

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