El vitiligo es un trastorno cutáneo de despigmentación idiopática adquirido que afecta al 1-2% de la población mundial sin predilección por raza, sexo o edad de etiología multifactorial.

La presentación clínica se caracteriza por máculas o placas solitarias o múltiples que pueden estar de forma localizada, segmentaria o distribuidas de forma generalizada.

Esta enfermedad suele afectar el estado emocional del paciente debido a la complejidad de su tratamiento y a una respuesta clínica no siempre satisfactoria.

El vitiligo siempre ha sido difícil de tratar. Muchas modalidades de tratamiento se encuentran disponibles, pero el efecto terapéutico varía ampliamente y sólo en muy raras ocasiones se llegan a alcanzar repigmentaciones completas.

Las opciones terapéuticas comunes continúan siendo los corticoides y la fototerapia, con psoralenos y ultravioleta A (PUVA) y la fototerapia con UVB ya sea de banda ancha o estrecha.

El UVB de banda estrecha de 311 nm es un método eficaz que está alcanzando mucho auge en la actualidad.  Este tratamiento da buenos resultados terapéuticos y tiene la ventaja de eliminar la necesidad de utilizar fármacos fotosensibilizantes.

A raíz de estos resultados se han desarrollado equipos que permitan emitir fluencias de energía específicas dirigidas a tratar el area afectada. Es así como surge un aparato de última generación, el denominado láser excímero de cloruro de xenon (X-TRAC) o luz monocromatica 308 (DEKA-Lite) que emiten fluencias de energía específica de 308 nm lo que equivaldría a un UVB de banda estrecha pero aún más específico y en el que se requieren  un menor número de sesiones para tratar al paciente.

Su mecanismo de acción es desconocido, pero pareciera tener efectos inmunomoduladores aunque pudiera también estimular los melanocitos que persisten en los folículos pilosos ocurriendo una repigmentción con un patrón perifolicular. Sin embargo, futuras investigaciones serán necesarias para determinar su mecanismo exacto de acción así como su potencial terapéutico.

En nuestra experiencia  hemos trabajado con luz excimero 308 en un número limitado de pacientes y hemos encontrado que las tasas de respuesta son mejores en pacientes con fototipo alto (III-IV), con formas de vitíligo recientes y con áreas de afectación en partes proximales del cuerpo como cara, cuello y axilas. Por lo tanto, el éxito de esta nueva tecnología se basa en la adecuada selección del paciente, en la que se debe tener presente como factores determinantes la extensión de la afectación cutánea, el tamaño de las lesiones, el fototipo, y el tiempo de evolución de la enfermedad.

En conclusión, las nuevas tecnologías nos llevan al desarrollo de aparatos que provean efectos terapéuticos más rápidos con un número total de tratamientos menor, limitando la dosis acumulativa de radiación UV y de esta forma disminuyendo el riesgo de cáncer cutáneo.

En la actualidad ninguna de las terapias destinadas para el tratamiento del vitíligo y para las diferentes leucodermas es la panacea,  pero no cabe duda que el vitíligo debe ser tratado desde el inicio del proceso.

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