Como ya todos sabéis, el sol puede llegar a ser un enemigo para nuestra piel estos meses de verano. Y no solo nos afecta el cogerlo tirados en la playa o caminando sino también bañándonos en el mar o en la piscina.

Muchos podéis pensar que dentro del agua estáis a salvo de los rayos ultra violeta pero no es así, es todo lo contrario ya que el agua actúa como una lente magnificadora de estos rayos sobre nuestra piel.

A este hecho se le da el nombre de refracción y difracción, esto quiere decir que cuando la luz pasa de un medio a otro, en este caso, del aire al agua, los rayos se dividen, magnifican y cambian su dirección de ser recta a todos los sentidos así que llegan a casi todos los sitios del cuerpo sin recibir ayuda de la sombra que a veces se hace con el mismo cuerpo cuando nos encontramos fuera del agua.

Además de esto las olas que se producen mar adentro también llevan su parte ya que como el agua se encuentra en continuo movimiento aquí, al penetrar nuestra piel los rayos del sol se dividen casi el doble de veces que en una piscina donde el agua se encuentra quieta.

No obstante con estas dos cosas, los minerales que contiene el mar, tanto suspendidos como la sal, como fijos en la arena, actúan como miles de cristalitos propagando las ondas de luz solar que recibe nuestro cuerpo.

Con todo esto, como veréis, es de vital importancia seguir al pie de la letra los consejos de vuestro dermatólogo que como experto en los temas de la piel recomienda para este verano usar cremas con filtro solar a prueba de agua para cuando se bañen en el mar ya que aquí nuestra piel está más expuesta al daño que causan los rayos ultravioleta.

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