Los palabras sol y salud han estado relacionadas desde hace cientos de años. Ya en diferentes culturas milenarias se consideraba al astro rey como a un dios. Así, se ha visto al sol como fuente de pureza, divinidad y salud, y ha llegado a ser el centro de la religión y la cultura de sociedades como las egipcias, persas o griegas. Los griegos ya usaban el término helioterapia para referirse a la actividad de tomar el sol y los romanos denominaron solarium a sus terrazas soleadas, que utilizaban con fines curativos y para mejorar su bienestar.

Es evidente que el sol significa salud y felicidad también en la actualidad. Países como los del norte de Europa, donde la conjunción de un número bajo de horas de insolación durante el año y la climatología adversa hace que los índices de suicidio sean los más altos del mundo, mientras que, por el contrario, en países donde los niveles de sol son muy altos y la climatología es más templada, el carácter de la sociedad es más “alegre”.

En cuanto al uso estético del sol, los patrones de la sociedad han sido variables a lo largo de la historia. Por ejemplo, en la Europa de los siglos XVII a XIX, la distinción de la mujer de la alta aristocracia con respecto a clases sociales más bajas dio lugar a patrones de moda dirigidos directamente a evitar cualquier exposición de los rayos solares: el ideal de belleza pasaba por el lucimiento de una piel blanca y transparente, muy suave y homogénea (signo de ausencia de fotoenvejecimiento) de ahí el uso de largos vestidos, sombrillas y anchos sombreros junto a unos patrones de maquillaje dirigidos a dar una mayor palidez a la piel.

De esta forma la mujer de la alta sociedad podía distinguirse de la de clases más bajas, con pieles más morenas y más “curtidas” o deterioradas por el contacto directo con el sol en los trabajos al aire libre, principalmente en el campo.

No fue hasta ya entrado el siglo XX, cuando los estereotipos de piel cambiaron radicalmente. En esta época, y coincidiendo con el hecho de que en diferentes países se otorgara el derecho a las vacaciones a los trabajadores, es cuando se produce un cambio radical y una persona con piel bronceada es una persona que pasa mucho tiempo de vacaciones al aire libre, es sinónimo de persona dinámica, aventurera y liberada.

El bronceado artificial sufre una evolución paralela, ya que los estereotipos de moda mandan, por lo que se impulsa el uso de sistemas de bronceado artificial en zonas donde las radiaciones solares son escasas, ya que viajar a zonas más soleadas sólo está permitido a pequeñas fracciones de la alta sociedad.

 

Aspectos Beneficiosos del Sol
Los aspectos beneficiosos del sol sobre nuestro organismo son múltiples, entre los que destacan los siguientes:

  1. Estimula la circulación sanguínea: Los rayos infrarrojos son los que dan la sensación de calor provocando una vasodilatación en la piel y un aumento de la circulación de la sangre en la zona. De esta manera se acelera la distribución de las sustancias producidas por la exposición a los rayos ultravioleta, por ejemplo la vitamina D. La vasodilatación y el aumento del metabolismo favorece la curación de las heridas y ciertas enfermedades de la piel. Se acelera así su renovación.
  2. Equilibra el sistema nervioso: El baño de sol produce una acción eufórica y tonificante, siempre claro está que no se tome en exceso, en cuyo caso el efecto es justo el contrario, de pérdida de energía. El sol tiene también un efecto tonificante sobre los músculos.
  3. Eleva la tasa de calcio: El sol, tomado en dosis moderadas, puede potenciar el calcio en nuestro cuerpo. Éste desempeña múltiples funciones fisiológicas. La función más importante es la construcción de los huesos. El calcio nos protege de la osteoporosis. Ayuda a la salud dental, forma el esmalte, conserva a los dientes y previene las caries.
  4. Favorece la formación de vitamina D: Es esencial para el crecimiento y desarrollo corporal, para la mineralización de los huesos durante el crecimiento y en los adultos para el mantenimiento de la salud de huesos y dientes. La vitamina D aumenta la absorción de calcio en el intestino delgado. Fija el calcio y el fósforo en huesos y dientes. Hay que tener en cuenta que un exceso de sol en cambio frena la síntesis de vitamina D, a más oscura es la piel, menos penetran los rayos del sol y menos vitamina D se sintetiza. Es necesario saber sin embargo que para conseguir sintetizar la Vitamina D adecuada para el buen funcionamiento de nuestro organismo con solo la exposición solar de 25cm cuadrados de nuestra piel durante 30 minutos será suficiente.
  5. Ayuda a combatir el cansancio, la depresión y el stress: La luz solar tiene influencia en diferentes funciones fisiológicas, entre ellas la fertilidad y los cambios de humor. Estos datos ha sido comprobados en países como Finlandia y Noruega, que tienen largos inviernos con meses “sin luz”. Estudios publicados, demuestran la relación directa entre la disminuida exposición al sol y la elevada incidencia de irritabilidad, depresión, fatiga, insomnio y suicidio.
  6. Mejorar ciertas enfermedades dermatológicas: El sol, tomado con moderación, en general mejora los cuadros acneicos, aunque si la exposición solar es excesiva se produce un efecto secundario y los síntomas pueden exacerbarse. La psoriasis es otra afección cutánea cuyos síntomas mejoran de forma notable tras una exposición a la radiación del sol; también el eccema atópico es una dolencia que se ve aliviada por la acción de las radiaciones solares.

Aspectos Perjudiciales

Si bien el sol es indispensable, y la actividad al aire libre hacen más agradable nuestra vida diaria, la exposición excesiva y sin control, es una severa y permanente agresión para nuestra piel.

El sol emite radiaciones electromagnéticas con diferentes longitudes de onda: infrarrojos (tienen un efecto calorífico y penetran hasta la hipodermis), visibles (luz que perciben los ojos y que diferencia la noche del día. Nos permite percibir los colores, sin ella, veríamos todo en blanco y negro) y ultravioletas. Los Ultravioletas A (UVA) llegan a niveles profundos de la dermis. Son los que producen el bronceado y el envejecimiento prematuro.

Los Ultravioletas B (UVB) penetran a nivel epidérmico. Son los causantes de los cánceres cutáneos. Los Ultravioletas C (UVC) son absorbidos por la capa de ozono y apenas alcanzan la superficie terrestre. Son los más peligrosos para la salud. La radiación ultravioleta que alcanza la Tierra está compuesta principalmente por rayos UVA y un menor componente de rayos UVB.

A veces, no solemos hacer un buen uso del sol y debemos saber que la cantidad de sol  que el cuerpo admite es limitada, la piel tiene buena memoria. Hay que recordar que nos da el sol, no solo cuando nos tumbamos en la playa, sino cuando paseamos por la calle, hacemos deporte…

No hay que olvidar que el bronceado es tan sólo un mecanismo de defensa que tiene la piel para protegerse de la radiación ultravioleta, y que un abuso de exposición solar no va ligado a una piel saludable. Los niños son la población de mayor riesgo. Un tercio de la radiación solar se recibe durante la infancia. Por eso, para disfrutar de los beneficios del sol, se debe ir siempre convenientemente protegido.

Los efectos perjudiciales de la radiación solar se detallan a continuación:

  1. Fotoenvejecimiento: La radiación UVA a largo plazo es responsable del envejecimiento cutáneo prematuro de la piel (fotoenvejecimiento). Se caracteriza por una elastosis cutánea, alteración de la dermis que pierde su capacidad elástica en las zonas de mayor exposición como la cara, cuello, escote, aquellas que han recibido irradiación solar durante toda la vida. Estas zonas presentan una piel engrosada y rugosa, con gran sequedad cutánea y acentuación de las arrugas, y tambien el poro dilatado. Otra de las manifestaciones propias de una piel fotoenvejecida es la aparición de manchas o zonas hiperpigmentadas. Estas manchas aparecen en las zonas más expuestas a la radiación del sol, se acentúan con la edad y aumentan a medida que crece la intensidad y frecuencia de la radiación sobre la piel. Cabe decir que todas estas alteraciones cutáneas se manifiestan especialmente en aquellas personas que están expuestas al sol durante períodos prolongados. Un ejemplo de ello son trabajadores de las zonas rurales, los pescadores o marineros. Pero, además, el fotoenvejecimiento origina una alteración de las fibras de colágeno. Éstas pierden la capacidad de fijar el agua a la piel y favorecen el descolgamiento y la flacidez cutánea.
  2. Quemaduras solares: La radiación UVB es la responsable del eritema solar (o quemaduras solares). El  importante enrojecimiento con dolor e incluso la aparición de ampollas e la clínica característica, que evoluciona a una intensa descamación de células muertas. Esta quemaduras solares son un evidente y demostrado factor de riesgo para el desarrollo de cáncer cutáneo
  3. Disminución de la capacidad de defensa immunitaria. E l exceso de exposición al sol disminuye la capacidad de defensa del sistema inmunitario, tanto en la zona afectada directamente por la radiación solar como en general en todo el organismo. Esta acción depresiva sobre el sistema defensivo del organismo también está relacionada con las reacciones de fototoxicidad producidas por la interacción de la radiación solar con algunas sustancias químicas (medicamentos, perfumes) y las reacciones fotoalérgicas
  4. Fotocarcinogénesis. La exposición solar excesiva, incluso de forma crónica puede dañar a nivel celular el ADN, estructura sensible del núcleo celular con el riesgo de aparición de cánceres cutáneos. El cancer cutáneo no melanoma ,carcinoma basocelular y carcinoma epidermoide y las quemaduras agudas también se relacionan con el melanoma.

Recomendaciones para el cuidado de la piel en el verano

  • Se recomienda comenzar con una exposición solar gradual, durante los primeros días no más de 20 minutos.
  • Evitar la exposición innecesaria durante las horas de mayor intensidad de luz ultravioleta que son entre las 11:00 AM y las 16:00 PM.
  • Aplicar el filtro solar entre 15 y 30 minutos antes de exponerse al sol.  Reaplicarlo después de 2 horas de exposición continúa al sol o después de bañarse (aunque sean resistentes al agua).
  • Usar filtros solares diariamente si se está expuesto al sol más de 20 minutos al día durante las horas de mayor intensidad de cómo mínimo con FPS 15. El FPS (Factor de Protección Solar) es un índice que nos indica el tiempo que podemos exponernos al sol sin riesgo de quemaduras. Es un número que indica cuál es el múltiplo al que se puede exponer la piel protegida para conseguir el mismo efecto que se obtendría si no se hubiese aplicado ninguna protección. Si una persona puede tomar el sol el primer día 10 minutos sin tener enrojecimiento ni quemaduras, un FPS 15 utilizado adecuadamente le protegerá del sol durante 150 minutos (10×15), en teoría ya que el calculo se realiza en condiciones mas precisas que en la realidad.
  • Prestar especial atención a la cara, orejas, manos y región del escote. No olvidar proteger también los labios.
  • Cuidado con ciertos medicamentos ya que aumentan la sensibilidad al sol (es el caso de algunos antibióticos o diuréticos)
  • No utilizar productos que contengan alcohol, perfumes o colonias cuando vayamos a exponernos al sol, ya que pueden inducir a la aparición de manchas oscuras en la piel.
  • No bajar la guardia los días nublados. También debe usarse protector solar.
  • En lo posible usar sombrero y gafas de sol.
  • Asegurarse de beber agua frecuentemente, una exposición prolongada al sol supone peligro de deshidratación.
  • En la montaña, los rayos están menos filtrados y alcanzan la piel con mayor potencia. En la playa, el agua y la arena amplifican la luz solar.
  • Hay diversas sustancias que favorecen la salud de la piel y tienen efectos protectores frente a las radiaciones solares. Estas sustancias son: Betacarotenos: Son precursores de la vitamina A. Aceleran el bronceado y la producción de melanina. Abundan en las frutas y vegetales de color amarillo-naranja como la zanahoria, melocotón y tomate. Ácidos grasos omega 3: Protegen la piel de la deshidratación y alivian las lesiones cutáneas. Se encuentran en pescados grasos o azules como arenque, atún, sardinas. También se encuentran en las nueces. Vitamina C: Propiedades antioxidantes. Vitamina E: Acción antioxidante y cicatrizante. Fundamental en la reparación de las alteraciones producidas por el sol.
  • Después de un baño de sol, agua de mar o piscina, ducharse con agua fresca y dulce, para eliminar la sal y el cloro que dañan la piel. Tras la ducha aplícar una crema hidratante o loción after-sun, para calmar las posibles irritaciones o enrojecimientos que puedan producirse.
  • Si aparece un lunar o mancha en la piel y ésta cambia de color, de forma, pica, duele o sangra, consultar a un dermatólogo.

 

Todos estos consejos siempre serán mas eficaces si se consultan con el dermatólogo que tendrá la capacidad de evaluar la piel de cada uno y en consecuencia indicar las medidas mas adecuadas a cada piel, incluida la de evitar la exposición solar totalmente, pues hay personas que por sus características nunca conseguirán broncearse y solo aumentar riesgos.

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